sábado, 3 de septiembre de 2011

Reflexiones #3.


No me considero celoso, eso que quede bien claro.

¿Nunca les ha pasado que se llevan muy bien con una persona en privado, pero en público no? Sin duda saben de lo que escribo pues estoy seguro que lo he visto ya en alguna película. Un chico se fija en una chica, se encuentran en privado y platican amenamente, talvez salen a algún sitio y la pasan de maravilla, pero el siguiente encuentro es en un medio público con muchas personas, y la dinámica cambia por completo. Talvez la chica se porta del todo mal con él y lo ignora por completo. O talvez las cosas sencillamente no fluyen como lo habían hecho hasta ese punto. O quizás ella solo se ve más interesada con la compañía de las demás personas, demostrando más o menos de forma clara que su interés en el chico no era más que superficial-- algo que hacía porque de momento no había cosa mejor que hacer. Puesto que el chico no tenía ninguna competencia en aquel instante, la chica le prestaba atención y por consiguiente la dinámica entre ellos aparentaba ser amena cuando la amenidad era tan solo una ilusión en la cabeza del chico. O bien, y creo que ésto era el caso en la película que hasta el momento no logro identificar, quizás la chica sí tuvo un interés genuino en el chico, pero en público le avergüenza su compañía. Pero talvez ni siquiera es eso, sino que sí había algo ahí, pero el chico lo engrandecía en su mente, haciéndose grandes ideas y expectativas de algo pequeño, mundando y pasajero.

Y creo que eso último es a lo que quería llegar. Engrandecer lo pequeño. Suena bonito, pero me refiero a embellecer una realidad pequeña hasta que se vuelve algo que no es-- una maravillosa fantasía. El problema está cuando lo haces sin percatarte, y lo haces creyendo estar en lo correcto. Se hace grande y más grande hasta que se colapsa bajo su propio peso-- vaya, hasta que la burbuja explota y caes en cuenta de la ilusión. Caes, precisamente. Caes de aquella grandeza que te habías clavado en la mente, pero lo peor es que caes sólo, puesto que es algo que viviste únicamente en tu cabeza. No habrá nadie lastimado ni herido más que tú, y todo porque jamás hubo nada hiriente hecho hacia ti ni hacia nadie. Era una fantasía. Tan solo una ilusión y no más.

La verdad es que no me considero celoso, pero es una lastimosa experiencia el darte cuenta que hubo una persona que creiste alojaba algún cariño por ti y darte cuenta que lo magnificaste como lupa a una hormiga, inmolado en decepción. Pero la culpa no es de los demás por robar su atención, ni de aquella persona por derrochar su afecto o su atención, sino única y exclusivamente tuya, por ser tan grandísimo iluso.


No me cabe duda que aun Pienso e Imagino, y de momento eso no es un halago.

Dos años de ti.

Septiembre una vez más. Te siento tan distante, y siento que todo lo que pasó fue ya hace tanto... y sin embargo, de vez en cuando, todavía me dueles como una aguja que había olvidado pero que siempre llevo clavada.

Hoy, a dos años del comienzo, todavía me sabes doler como el primer día. De corazón espero que el tercero sea el bueno, y que el próximo septiembre me encuentre más contento y más ligero, ya sin el peso de tu recuerdo sobre mis hombros.

lunes, 29 de agosto de 2011

Old souls.


"Poets are never young, in one sense. Their delicate ear hears the far-off whispers of
eternity, which coarser souls must travel towards for scores of years before their dull sense is touched by them. A moment's insight is sometimes worth a life's experience."
--Oliver Wendell Holmes, Sr.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Supervisión.

Me encuentro en mi consultorio aqui en UMR Cucapah El Mayor, a punto de ser supervisado por las altas autoridades. Llegaran con trinches y antorchas, sedientos de sangre de pasante. Aunque no quiero admitirlo de forma pública, estoy muy nervioso. Ya tuve mi episodio peristáltico que lo demuestra.

En fin, ésto lo documento aqui solamente con el propósito de algún día voltear hacia atrás y saber que ya pasó, y que salí vivo de éste día.

viernes, 29 de julio de 2011

Una alegría privada.

Por primera vez desde aquel día hace casi 4 años que "lancé" éste pequeño rincón del internet al ojo público, mi blog se vuelve privado una vez más. Lo hago porque creo que es lo que necesito yo, pero más importantemente, creo que es lo que necesita el blog en este momento.

Es cierto, nunca he tenido muchos lectores, y es cierto, realmente nunca los he deseado ni mucho menos necesitado. Pero, lo que también es cierto es que, de momento, el blog exige privacidad. Lo vuelvo privado, lo cambio de dirección... lo aislo del exterior. Una vez más, es completa y exclusivamente mío. Y vaya, al fin que ésta es mi felicidad. Esta alegría es mía, es personal-- es privada.

Quizás después vuelva a ser público, y quizás regrese a ser A Fuerzas, Con Gusto en thelkp.blogspot.com, pero, de momento, este blog es mi Gaudio Privatum.

jueves, 28 de julio de 2011

Abre los ojos.


Tú crees una cosa, y estás segura que lo sabes. Segura. Y claro, yo soy el malo.

Pero aunque lo tengas todo frente a ti, a veces te crees que todo lo sabes y realmente no es así. Tristemente, yo sé que un día diré "te lo dije".., y a los dos nos dolerá.

A mi ya me duele.