domingo, 20 de septiembre de 2009

Alaska.

Después del largo recorrido, tal parece que finalmente encontré lo que buscaba. A pesar de tu silencio, de tanto misterio, de siempre evadir los temas... a pesar de todo, hoy tus acciones hablaron más fuerte que cualquier palabra que pudieras ofrecerme.

Esperaba un cambio en tu corazón, y creo que al fin lo vi. El problema es que yo quería que salieras de tu incertidumbre y te acercaras a mi. Sí, saliste de esa incertidumbre, pero tu corazón cambió en la dirección contraria, y hoy lo vi tan claro como el cristal.

Ya no queda más que yo pueda hacer. Te agradezco por los momentos que vivimos, por todo lo que me mostraste y lo que me hiciste sentir. Te doy gracias por lo que me diste, y no te resiento por lo que no me diste. Incluso te ofrezco una disculpa por todo aquello en que yo fallé.

Y con respecto a lo que pasó hoy... pues, despreocúpate, que no volverá a suceder algo similar.

Hoy finalmente me doy cuenta que el viaje se termina. Pero al meditarlo un poco, creo que ya se había acabado hace tiempo... sólo que nunca me lo dijiste.