Me encuentro en mi consultorio aqui en UMR Cucapah El Mayor, a punto de ser supervisado por las altas autoridades. Llegaran con trinches y antorchas, sedientos de sangre de pasante. Aunque no quiero admitirlo de forma pública, estoy muy nervioso. Ya tuve mi episodio peristáltico que lo demuestra.
En fin, ésto lo documento aqui solamente con el propósito de algún día voltear hacia atrás y saber que ya pasó, y que salí vivo de éste día.
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