Ah, Ted Mosby, soltero en desesperada necesidad de su alma gemela. Un tipo de buen corazón, constantemente introspectivo, incurablemente romántico aunque algo bobo, con muy mala suerte con el sexo opuesto, pero que cree ciegamente en el destino. En muchas maneras me identifico bastante con Ted, claro que la gran diferencia es que Ted tiene la enorme ventaja de que sabemos que, en su vida romántica, el final es muy feliz. ¿Y yo? Pues, está por verse.
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Por un lado, está la Calabaza Putilla. Esa chica con tanto encanto que la fantasía te dura años... vaya, en el caso de Ted duró 10 años! Pero, finalmente, termina por no ser la indicada. Ni cerca, realmente! Pero bueno, de todo se aprende, y fue mágico mientras duró la ilusión, pero yo no quiero ésto, yo necesito algo más.… … …

Por otro lado, está Victoria. Esa chef de pasteles maravillosa, por la quien tienes que luchar, la que tienes que buscar hasta el cansancio hasta lograr entrar en su vida, pero cuando eso sucede es muy tarde porque se te va. La distancia los separa, la vida te juega un mal truco y las cosas simplemente no se dan. La realidad es que nunca sabrás lo que pudo ser, y siempre siempre te lo preguntarás. Aun cuando lo superes, jamás lo superarás. Parte de ti vivirá siempre con la duda del what if, pero a fin de cuentas simplemente no se dió puesto que no estaba en el Gran Plan para tu vida.
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Y luego, finalmente, está Robin. Al principio parece ser la indicada. Parece perfecta. El tiempo se encarga, sin embargo, de revelar facetas diferentes de esas relaciones, estableciendo la amistad en primer plano y dejando el romance atrás. Excepto que el romance nunca queda por completo atrás. Talvez siempre existirá algún vestigio de esa chispa, pero con toda certeza se puede asegurar que ella no es la media naranja.
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La realidad es que, como a Ted, ésto de ser soltero no se me da muy bien. Yo quiero todo eso que viene con una relación. Quiero las riñas, quiero los momentos a solas, quiero pasear a sus perros, quiero extrañarla, quiero hacer planes a corto plazo para lo que cenaremos hoy o lo que haremos mañana, y quiero planes a largo plazo que sabemos que talvez nunca se cumplirán pero que se siente bonito hacer. Quiero todo eso con una persona que se sienta de verdad afortunada por estar conmigo. Quiero a alguien a quien pueda presumir a mis amigos, pero quiero que ni siquiera sea necesario puesto que ya se conocen bien y se llevan de maravilla. Yo quiero ser la persona que ella imaginaba cuando era niña, y hacerla feliz como ella no sabía que podía serlo. Quiero una relación tan bonita que si la vieras en una película dirías, "Por favor, eso no pasa en la vida real". Quiero sorprenderme pensando en ella cuando no está. Quiero... no, necesito estar verdaderamente enamorado de una chica increíble que, por razones más allá de mi razonamiento, esté igual de loca por mi de lo que yo por ella.
Caramba. Hay que pensar positivo. ¿Talvez sea solo cuestión de tiempo? ¿Talvez todo llega a su debido momento? Solo me queda esperar que así sea.
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De momento no me queda más que jugarla de Barney Stinson. Soltero empedernido y autoproclamado legendariamente genial, cuya prioridad #1, 2 y 3 es, precisamente, él mismo. Así es, tristemente, de mientras no me queda más que vivir para mi mismo, sobrevivir con las cartas que la vida me ha dado para jugar en este momento. No queda más que ser Barney hasta que la vida me permita un día ser Ted.
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When I'm sad, I stop being sad
and be awesome instead.
True story.

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