Sentado en las rocas,
observando el vaivén de las olas,
son como tu estar, siempre alto.
El recuerdo de las noches,
siempre frescas, siempre tiernas,
me llevan a una luz esplendorosa.
Que lejos está la puerta
que te lleva a tu casa y al trabajo.
Vamos a bailar este tecno.
La música es tan frágil
que los recuerdos
se quedan impregnados para siempre,
vamos a bailar.
Porque fué la canción del verano,
la canción de nuestra vida,
como un rayo que atraviesa las heridas.
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