lunes, 27 de agosto de 2012

Te deseo mal.

Te escribo hoy para hacerte una confesión:  debo admitirte que te deseo mal, pero no porque no te quiera, sino todo lo contrario.

Te deseo que tengas grandes tropiezos, porque es solo al tropezar que uno puede aprender a levantarse.  Solamente es al tropezar una y otra vez que logras aprender que ciertamente es aquel que persevera que finalmente logra alcanzar.  Te deseo que tropieces y que, por lo menos una vez, caigas.  Incluso si es necesario, que caigas hondo.  Equivócate, pues aquella persona que no comete errores no acomete nada.

Sí, te deseo que te equivoques y caigas, puesto que son las adversidades las que dan matiz a la vida, dándole el sabor a lo dulce y la belleza al bienestar.  Solamente ante la adversidad lograrás averiguar qué tipo de persona eres y qué tipo de fibra te compone.  Solo así sabrás si puedes ser de acero cuando la situación lo amerita, o si siempre serás de algodón y cristal.

Finalmente, te deseo que te rompan el corazón, porque es solamente cuando haz tenido una gran decepción amorosa que puedes entender que la confianza y el amor son regalos valiosos que no se le dan a cualquiera.  Entenderás con ésto que hay gente en el mundo que jugará con tus sentimientos, y aprenderás a juzgar el caracter de las personas y evitar a aquella gente malintencionada.

Hoy te admito que verdaderamente sí te deseo ese mal.  Te deseo mal porque quiero lo mejor para ti.  Te deseo mal porque es solo al cometer errores que podemos lograr enmendarlos– porque solo así podemos madurar.

Verás, te deseo mal precisamente porque te deseo bien.  Porque te quiero.

sábado, 18 de agosto de 2012

Larga vida a la reina.

Un concierto maravilloso de uno de los amores de mi vida…
…sencillamente inolvidable.

Regina Spektor, Live at the Greek Theatre, 14/8/2012

jueves, 16 de agosto de 2012

lunes, 6 de agosto de 2012

Reflexiones #4.

Hoy por la mañana escuchaba una canción de Katy Perry (sí, lo sé, lo sé), y pues nada, le estaba prestando atención a sus más que superfluas letras cuando comencé a divagar un poco sobre el tema.  Bueno, un mucho.  Y sí, admito que divagar mientras conduces a 70 km por hora no es lo más seguro que se puede hacer en esta vida, pero eso hice y no me disculparé.

Pero de vuelta a Katy Perry.  La canción– su sencillo más reciente– dice que si ella supiera en aquel entonces lo que sabe ahora, jamás se habría arriesgado.  ¿A qué?  No importa, pero el caso es que no lo habría hecho.  Suena simple, sí, pero me puse a pensar en mi propia situación.  En mi propio pasado, pues.  Si en aquel momento de fantasía, de ilusión, y de ver el mundo de color azul yo hubiera sabido lo que hoy sé… ¿me habría arriesgado a vivirlo?  ¿Viviría el momento aunque supiera lo que hoy sé?  Vaya, ¿me arrepiento de todo lo que sucedió?

Y– más importantemente– sabiendo lo que sé hoy, ¿quiero acaso reemplazar una fantasía azul por una Roja?


La verdad es que ya no lo sé.