Carpe diem.
No pienso meterme en un argumento sobre si está bien o mal pensar de esta forma. Bastará con decir que yo no vivo así. Yo no vivo para hoy; vivo para mañana.
Vivo para mañana y es una tristeza, porque invariablemente significa que estoy inconforme con el hoy. Y mientras escribo ésto sé bien que algunos estarán molestos o decepcionados con lo que digo. Aprecio lo que tengo y a la gente cercana a mi. He hecho algunas decisiones mas o menos... cuestionables, en mi vida, pero no lamento mi vida actual. En fin, suficiente rollo ambiguo.
Veo a ciertas personas que tienen muchos amigos cercanos, que tienen empleo y ganan dinero, que se compran lo que quieren, que van a fiestas y se divierten, que se casan y tienen planes para hijos. Gente de mi edad... gente muy feliz. Y me pregunto qué tienen ellos que no tengo yo. Será todo lo que ya mencioné? O algo más?
Es éste el momento en el cual comienzaría a tirar un choro mareador sobre lo que significa ser feliz, en el que hablo sobre agradecer lo que se tiene, la salud y lo demás. Sobre tener a Dios en tu vida, y hallar felicidad en la Divina Providencia. Pero no, no hablaré de todo eso. No hoy.
Las cosas son como son y eso no cambiará. Eso está bien, pero yo sueño con tener muchas cosas que no tengo, y sueño con ser muchas cosas que no soy. La vida que vivo hoy es menos que satisfactoria, por eso vivo para mañana.
Carpe diem? Al diablo con este diem.
No hay comentarios:
Publicar un comentario