lunes, 12 de diciembre de 2011

Blogueando #2:


escritura de altura/ vive viajando


La última vez que titulé un post de ésta manera fue ya hace mucho tiempo (hace casi 2 años!), pero dificilmente podía resistir la oportunidad de bloguear a 30,000 pies de altura. Así es, escribo ésto en el asiento 2A a bordo del vuelo 752 que sale de nuestra ciudad capital, procedente del puerto jarocho, rumbo a mi hogar– cortesía de la amable gente de Volaris.


Justo ahora me percato que realmente me gusta bastante volar. Y es que me parece muy divertido y emocionante todo el proceso de principio a fin. Desde llegar a distintos aeropuertos en ciudades ajenas a la propia, pasar por puntos de seguridad, tener que retirarte zapatos, cinturón, joyería, vaciar bolsos-- vaya, desvestirte al tiempo que un buen puño de extraños hacen lo mismo a tu alrededor solo para apresurarte a vestirte nuevamente un minuto después, caminar eternas distancias entre una terminal y otra, ver decenas de personas extrañas de distintas procedencias y, claro, entre ellas muchas chicas guapas (lo sé, lo sé, pero es la verdad!). Pasear por la terminal, si el tiempo lo permite, husmeando entre revistas, chuchulucos y jusguera y media, ver libros que se antojan comprar por ninguna otra razón fuera de la misma experiencia del aeropuerto y el viaje (si los compras, no cuentes con terminarlo; de mi te acuerdas). Luego, ya que el tiempo apremie, esperar en tu sala asignada a que anuncien tu vuelo, abordar de forma sumamente ordenada.

Claro, como no mencionar el vuelo mismo, iniciando desde el despegue a 300 km/hr, pasando por éste momento en el que me encuentro ahorita de estar en el asiento, leyendo la revista, oyendo la música o viendo la progamación televisiva o la película en su defecto, disfrutando de las golosinas y las bebidas que te dan para elegir durante el viaje. Ah, y en el mejor de los casos cuando viajas solo, talvez charlando con el pasajero a tu lado e intercambiando historias y sonrisas, muchas fingidas y unas cuantas sinceras.



Hay algo muy particular sobre conocer extraños a los cuales sabes que jamás volverás a ver que permite cierta sinceridad y apertura que en pocas circunstancias se da-- claro, todo dentro del contexto de extrema amabilidad que he notado dentro del contexto del viaje en avión. Y, finalmente, el inicio del descenso a tu destino, mismo que justo en éste instante acaba de anunciar la azafata. (Por cierto que las susodichas son en su mayoría chicas jóvenes y amables aquí en la república, mientras que al norte, en mi experiencia muy personal, tienden a ser señoras mayores. Solo un dato curioso.)

Ésta tarde llego a casa después de un fin de semana muy fuera de la rutina, bastante cansado y ajetreado, pero sobre todo ampliamente disfrutado. El chiste es ir a lugares distintos, conocer gente nueva o visitar gente que no ves seguido, probar cocina distinta, vaya, vivir algo distinto en un lugar distinto. Pero a mi me parece que cómo llegas es casi tan importante como a dónde llegas, y si disfrutas el camino pues ya llevas la mitad ganada.


Que lindo es viajar, y por aire es todavía mejor!

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