"A veces todavía escribo de ti," le dije.

Déjame te cuento una historia. Es sobre un chico que quiso a una chica. Vivieron algo bonito que duró tan solo un momento. Solo que no fue un momento, fueron millares de momentos. Y solo que no lo vivieron juntos, sinó que fue el chico quien lo vivió solo. Fue tan fugaz, pero duró mucho más de lo que debió. Y aun después de terminar, realmente nunca tuvo un fin.
Nunca, hasta hoy.
Déjame te cuento una historia que comenzó un septiembre. Es una historia agridulce, pero una historia mágica. Es una historia de fantasía e ilusión, pero no es una de amor. Es una historia que terminó el día de ayer.
Déjame te cuento una historia que jamás sucedió. Es una historia maravillosa, extraordinariamente triste, pero con un final feliz.
Un día fuiste azul. Un día fuiste magia. Un día fuiste tanto, y hoy ya no eres nada. Es tu ausencia la que hoy pinta esta sonrisa en mis labios.
Déjame, por favor, déjame te cuento que hoy es el primer día del resto de mi vida. Hoy, por primera vez en tanto tiempo, ya no eres parte de mi vida. Hoy ya no me acecha tu recuerdo. Hoy, en el ocaso de ti encuentro el amanecer de mi.
A veces las palabras no bastan para comunicar una historia, un saco de recuerdos, un mar de emociones. A veces las palabras no son suficientes. A veces nada lo es.
Hoy estoy alegre. Desde lo bueno hasta lo malo, desde lo alto hasta lo bajo, desde el principio hasta el fin, de corazón te digo: gracias por todo.
Gracias… y hasta nunca.
2 comentarios:
¡Es todo! ¿sentí catarsis? :)
Sí, creo que sí. Se acabó.
Publicar un comentario