viernes, 16 de marzo de 2012

Un sueño en un sueño.

Hace cien años yo tenía 26, y amé a una chica que nunca conocí.
Ella pasaba cada sábado frente a mi ventana caminando a prisa por llegar a quién-sabe-dónde. Me gustaba pensar que iba a su club de lectura, o quizás a clases de baile. Nunca le conocí, ni ella a mi.
Un día, en un sueño salí a encontrarla y platicarle. Nos sentamos en un columpio y luego en una banca, platicando por horas acerca de todo y acerca de nada– fue el sueño más bello. Cuando desperté, sentí que la había perdido por siempre.
En el sueño ella me dió su nombre, así que al siguiente sábado salí a su encuentro y le pregunté nuevamente su nombre. Era justo el mismo que me había dado en el sueño. Tuve miedo, no supe qué decir y la dejé ir.
Ese fue el último sábado que pasó frente a mi ventana.
A veces pienso en ella, aunque ya no tan seguido. A veces siento que jamás desperté, y que todavía me espera junto a aquel columpio o banca.
Otras veces pienso que nunca le conocí, ni ella a mi, y que fue solo el sueño más bello.
Pero eso fue hace cien años, y si no ha muerto ella, seguramente yo ya morí.

No hay comentarios: