Hace cien años yo tenía 26, y amé a una chica que nunca conocí.Ella pasaba cada sábado frente a mi ventana caminando a prisa por llegar a quién-sabe-dónde. Me gustaba pensar que iba a su club de lectura, o quizás a clases de baile. Nunca le conocí, ni ella a mi.Un día, en un sueño salí a encontrarla y platicarle. Nos sentamos en un columpio y luego en una banca, platicando por horas acerca de todo y acerca de nada– fue el sueño más bello. Cuando desperté, sentí que la había perdido por siempre.En el sueño ella me dió su nombre, así que al siguiente sábado salí a su encuentro y le pregunté nuevamente su nombre. Era justo el mismo que me había dado en el sueño. Tuve miedo, no supe qué decir y la dejé ir.Ese fue el último sábado que pasó frente a mi ventana.A veces pienso en ella, aunque ya no tan seguido. A veces siento que jamás desperté, y que todavía me espera junto a aquel columpio o banca.Otras veces pienso que nunca le conocí, ni ella a mi, y que fue solo el sueño más bello.Pero eso fue hace cien años, y si no ha muerto ella, seguramente yo ya morí.
viernes, 16 de marzo de 2012
Un sueño en un sueño.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario