jueves, 17 de mayo de 2012

Talvez en otro universo te merezco.

Traducido del original por GABY DUNN




¿Que hay si, en otro universo, yo te merezco?


Solo escúchame. Hay un filósofo de los 1890s llamado William James, y él desarrolló una teoría acerca de “el multiverso,” el cual sugiere que una serie hipotética de múltiples universos compone todo lo que pudiera llegar a existir simultáneamente.

¿Me estoy dando a entender? La totalidad del espacio, tiempo, materia y energía sucede al unísono en diferentes líneas del tiempo: Es la idea de los universos paralelos. ¿Sí? Bien, vamos a asumir que ésto del multiverso es real. Luego entonces, quizás en algún lugar de esos universos infinitos exista uno, o varios, donde yo te merezco. Talvez hay un universo allá afuera– sucediendo justo ahora– donde terminamos juntos y en donde, cuando cierro los ojos por las noches, no sueño en la forma en la que la gente normal lo hace. En vez estoy viendo destellos de nuestras vidas en el multiverso. No son simples sueños porque te extraño, ¿verdad? Son visiones científicas y anacrónicas.

Por ejemplo:
En este universo yo no quiero una familia pero, talvez en otro, soy más del tipo para sentar cabeza. Talvez hay un universo donde yo sostengo tu mano mientras tú das a luz a nuestra hija en un cuarto de hospital blanco con flores rosadas y ositos de felpa en el alféizar de la ventana. Uno donde tomamos vacaciones familiares y posamos para sosas fotografías en nuestros trajes de baño de neón sobre la arena de una playa de Florida. Uno donde nos recostamos a ver una película cursi al final de un largo día en nuestra enorme y verde casa suburbana una vez que los niños se hayan dormido.

Talvez hay un universo donde somos mayores y llevamos a nuestros hijos a la universidad, discutiendo sobre dónde debemos colocarle su armario o cual póster debe colgar en la pared. Uno donde le besas la frente y te despides de ella y conducimos a casa en un silencio alegre y orgulloso, tu mano tomada de las mía, nuestras argollas matrimoniales brillando. Uno donde ambos tenemos una cabeza llena de canas y reímos y sonreímos y nos abrazamos y bebemos limonada en el porche.

Quizás hay un universo donde esa es la vida que yo quiero. Donde no tengo que dudar de todo y no le temo al compromiso y al futuro y al amor. Talvez hay un universo sin todo el ruido en mi cabeza y sin el orgullo que me hace tan ferozmente independiente y sin el frío en mi corazón que siento puedo encender y apagar como una muralla de seguridad.

Quizás hay un universo donde soy la persona indicada para ti. Uno donde yo adoro cada detalle bonito que haz tenido conmigo sin comenzar a resentirte. Un universo donde realmente terminas con alguien que te aprecia. Donde nadie se vuelve tapete para pisotear. Donde ambos podemos deshacernos de nuestro pasado y curiosidad y feos asuntos. Un universo donde somos felices– sin preguntarnos si esa felicidad es un retorcido juego de Jenga listo para derrumbarse ante la más ligera vibración. Un universo donde estamos cómodos y seguros, y tenemos gatos.

Quizás hay un universo donde nos quedamos dormidos uno al lado del otro cada noche como cucharillas, como dos conejitos inocentes– mi rostro hurgado en tu cuello, abrazando tu calor– y ninguno de los dos quiere algo o a alguien más. Donde no queremos más, solo nos queremos mutuamente.
Quizás hay un universo donde no deseamos tanto todo el tiempo y donde estoy satisfecho y donde no me pregunto si debiese dejarlo todo y mudarme a Japón sin siquiera decir nada a nadie y donde en punto de mi vida, simplemente puedo saber que siempre querré regresar a casa y hacer la cena junto contigo.

Si lo piensas todo así, entonces es como si ninguno de los dos hubiese hecho algo mal.
Tú me hallaste en el universo equivocado. Es todo. Ésto es, como dicen, la línea del tiempo más obscura.

En las demás partes, no no, en los “demás tiempos”– nosotros en la Guerra Civil, nosotros en el Antiguo Egipto, nosotros en los 60s del swing– somos felices.

Si esta teoría se sostiene, pues, por la ley de promedios, tenía que haber un universo– solo éste– donde no terminamos juntos. Simplemente resulta ser el aqui y ahora. Si lo piensas así, nada es culpa nuestra.

Así que ves, eso lo explica todo. Ya no estamos juntos por el multiverso.

¿No es eso reconfortante?

Si estás triste, haz lo que yo y solo piensa en los otros 'versos. Aquellos en los que yo creo en el amor y donde no me odio a mi mismo y donde nunca siento la necesidad de suicidar mis relaciones. Un universo donde sí podemos tener cosas bonitas. Eso ayuda, ¿verdad?

Y es que pudiste haberme amado por siempre. Y quizás en otro universo, te dejo hacerlo.

2 comentarios:

D.H. dijo...

Está muy "chaca". Me gustaría ver el original nada más para comparar y aprender :) ...a la vez está triste :(

Gmo Saenz dijo...

Ahí está. Solo haz clic en el nombre de la autora original. Me dices qué tal te pareció mi traducción, pues estoy seguro que soy yo el que tendría cosas que aprenderte a ti.