miércoles, 28 de abril de 2010

Reflexiones.


No puedo evitar pensar en el futuro. Paso por un momento... y no sé definirlo. Solo se me ocurre llamarlo "dificil". Sé que no debe ser un momento triste, pero tampoco lo siento alegre. Pienso en mi presente, que ahorita es todo lo que tengo. Pero pienso en el futuro inmediato, y le temo a la gran incertidumbre, a las persistentes dudas, al cambio, a lo que pierdo y lo que ya no ganaré. Dudo de mis decisiones, pero me aferro a que fue lo correcto. Pienso en el presente, en el futuro inmediato, pero tambien pienso en el futuro más distante... y eso me trae a la reflexión de hoy: matrimonio.

Por la cultura en la cual vivimos, casi se puede decir que la única vocación socialmente aceptable es el matrimonio. Vaya, el que no se casa destaca como frijol en el arroz. Hay gente que dice que no quiere casarse jamás, gente que dice que no quiere hijos, si... pero a fin de cuentas la mayoría de ellos terminan por casarse.

La estadística hasta el 2008 indica que el porcentaje de los hombres de entre 40-44 años que jamás se ha casado es de 16.9%, y el de las mujeres en el mismo grupo de edad es de 12.9%. Claro que después de los 44 años la gente aun se casa, pero en menor medida, me imagino. Siendo generosos, se puede estimar que alrededor del 15% de los hombres jamás se casa, así un 10% de las mujeres. Eso significa que 6 de cada 7 hombres y 9 de cada 10 mujeres contraen matrimonio en sus vidas... y habrá aquellos re-offenders que se casen dos o más veces, claro.

A qué me lleva todo ésto? De igual forma, pensando de forma algo lógica, siempre he sostenido este punto de vista: somos decenas de millones de personas en el planeta, y una persona promedio en la vida conocerá a... cuantas les gustan? Unas mil personas? Dos mil? Vamos, exageremos, unas 10 mil personas. Ése es tu pool de gente. No hay más! Jamás conocerás a Brad Pitt ni a Scarlett Johansson. Si decides casarte, forzosamente tendrá que ser con alguien dentro de tu pool de conocidos, y vamos más lejos: aproximadamente la mitad de ese pool es de tu mismo sexo. Además están aquellos que son tus familiares, o ya estan casados o acaparados de algún modo, o son enteramente indeseables (personalidad, edad, etc.). Y ni siquiera he mencionado el hecho de que falta y ellos demuestren interés en tí, pero ese es otro tema! Nada sencillo.

Pero bien, ya discutimos la matemática... dentro de ese número de gente que resta, dentro de la fracción viable del pool, 6 de cada 7 hombres y 9 de cada 10 mujeres encuentran a su media naranja. La cifra me parece escalofriante. No sé si me sigan, no sé si esto sea tan obvio para ustedes como lo es para mi, o talvez hay algo que no veo! Pero si tengo razon (y yo creo q sí), eso significa que obviamente la gente termina por conformarse por la persona que le toca.

Vamos... si eres de los que piensa que solo hay una persona en todo el mundo que es The One, la gran indicada para ti... pues es verdaderamente asombroso que tantísima gente la encuentre, no crees?? Un evento tan cósmicamente magestuoso y perfecto debería suceder como una vez cada mil años! En EEUU, se da un matrimonio cada 13 segundos. Lo siento, pero no estoy convencido. (nota a mi favor: también se concede un divorcio cada 27 segundos)

Interesante pensamiento, pero no es esa la reflexión de hoy. La gente vive sus vidas, y dentro de sus vidas llegan personas, algunas se quedan un rato, otras mucho tiempo, otras para siempre... la gente viene y va, y cuando se trata de relaciones, hay buenas y malas, claro. Pero todos aquellos que hayan estado en una relación sabran que, usualmente, en algún punto de la relación, todo parece perfecto... pero no te casas con esa persona, por más perfecto que sean las cosas.

Yo pienso que hay varios componentes que influencian la decisión de contraer matrimonio, y creo que el componente del "quien" está sobrevalorado. Yo creo que no es la persona con la que estás la cual dicta si te casarás o no. Creo que el factor más grande en la decisión de contraer matrimonio es el momento. El punto de tu vida que estás viviendo en ese momento. Vives, conoces gente, entras y sales de relaciones, buenas, malas, buenísimas, malísimas, pero llega un punto eventualmente donde simplemente dices, estoy listo(a) para casarme. Y la persona con la que estés en ese momento se vuelve la indicada. Reflexión del día: para casarse, no se trata tanto del "quien", sino del "cuando".

Vivo un momento, y este momento me hace pensar en el futuro... no puedo evitarlo. Pienso en el futuro, y me imagino que me depara. No sé porque lo hago, pero evita que me atrape en el presente... y es todo lo que puedo pedir de momento.

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