domingo, 30 de diciembre de 2012

Recuerdos aleatorios #2

Recuerdo una noche en la cual salimos a comer y beber, solos tú y yo. Nada romántico sucedía entre nosotros. Nada fuera de mi mente, cuando menos.

Eran apenas como las 5 de la tarde. Pedimos un tarro enorme, y eso era suficiente para mi. Pero tú insistías en que pidiéramos más.

Pedimos otro tarro enorme y lo bebimos. Era ahora más que suficiente para mi, pero insistías. Tuviste que convencerme antes de pedir el tercero. En retrospectiva, queda claro que querías embriagarme.

Con tres litros de cerveza, sin duda lo conseguiste.

Salimos de ese lugar pasadas de la media noche. Apenas entramos a tu coche y comenzaste a besarme. No sé con certeza si sería el alcohol o tu súbita e inesperada muestra de afecto, pero todo parecía como un sueño. Nada parecía real.

Te pedí amablemente que me llevaras a mi casa.

Afuera de mi casa, aún en tu coche, seguiste besándome. Ahora encima de mi, me parecía claro que querías llegar a más. Nunca llegamos a más.

"Te quiero, sabes?", me dijiste, de la forma más casual.

–No, no lo sé.

"Pues sí— te quiero. Ven estas vacaciones conmigo a casa. Consigue tu boleto de avión y yo puedo alojarte. Será perfecto."

Sin más, concluyó la velada.

No pude evitar pensar que ahora sí correspondías mi cariño. Ahora sí estaríamos juntos.

El siguiente día, con la resaca más grande de mi vida, fui a trabajar. Por la tarde te vi y me negaste un beso. No tocamos el tema de la noche anterior.

Pasaron un par de días más y te invité a comer. Tocamos el tema.

"Ni sé cómo llegué a casa esa noche," comentabas entre risas, "¡no recuerdo nada de lo que sucedió!"

Incrédulo, comencé a refrescar tu memoria.

"¿Tuvimos relaciones?", me preguntaste.

Concluí que, o realmente no recordabas nada, o estabas completamente comprometida a tu mentira. Sospecho lo segundo, pero igual lo dejé por la paz.

Aún hasta hoy todo parece haber sido un sueño. A veces siento que nada fue real… y seguramente para ti nunca lo fue.

Recordando esa noche, entre besos vacíos y palabras falsas, a veces aún puedo escucharte profesármelo al oído:

"Te quiero, sabes?"

martes, 25 de diciembre de 2012

Hola, querido desconocido. Quédate.


Te escribo ésto sóla, en este cuarto alumbrado por dos viejas lámparas de queroseno, sentada en tu sucia mesa de madera pesada que aún se tambalea de la esquina.  Es tarde y hace mucho frío, pero te escribo porque necesito decirte que me haces falta.  Que te veo en todo lo que hago, que todo me recuerda a ti.

Vengo a escribirte que tu fantasma sigue aqui.  Puedo sentirlo a mi alrededor, puedo sentirlo a mi lado, puedo sentirlo en mi interior.  No sé explicarlo, pero a veces casi puedo sentirte aquí todavía.  Te extraño tanto, y francamente no sé si algún día lo dejaré de hacer.

Tengo frío, estoy sola, estoy triste, los ojos me arden de tanto llorar.  Antes lloraba cada que algo me recordaba a ti.  Ahora lloro todo el tiempo, sin razón alguna y en cualquier lugar.  Es lo primero que hago al despertar y lo último antes de dormir.  Estoy tan harta de llorar.  Estoy harta de tu ausencia.  Te extraño como no tienes idea.

Supongo que lo que trato de decirte es que te odio.  Te odio por no estar aqui.  Te odio por dejarme con la promesa de una vida juntos.  ¿Cómo te atreves a marcharte en la forma en al que lo hiciste?  ¿Cómo te atreves a dejarme aqui sóla?  En verdad te odio.

Te juro que a veces, cuando me paseo por las calles y sopla el viento, o cuando me quedo en casa viendo hacia afuera por la ventana mientras llueve o mientras sopla, casi puedo imaginarme que estás aqui a mi lado.

Casi puedo imaginar que me dices que sonría, que no esté triste, que me amas.  Casi.  Creo que nunca me repondré de tu ausencia.  Creo que nunca podré recoger todos los fragmentos de mi corazón después de que estalló en diez mil pedazos cuando partiste. Ya no estoy segura si siquiera quiero intentarlo.

¿Para qué quiero mi vida ahora sin ti?  ¿Para qué quiero continuar si no estarás tú aqui conmigo?  Y aunque quisiera, ¿cómo pudiera hacerlo?  Contéstame.  ¿Cómo seguir, si prometiste estar siempre a mi lado?  Me lo juraste.  ¿Cómo te atreves a marcharte?

Asi que ahora, en esas noches de soledad, en esas noches frías cuando me abracen otros brazos y me besen otros labios, cuando no sea tu voz que me susurre amor al oído… puedes estar seguro de que estaré pensando en ti.  Puedes estar seguro que nunca nadie podrá llenar ese vacío que dejaste cuando te fuiste.

¿Sabes que podría jurar que el otro día te vi?  Hablo en serio, es casi a diario que me parece que sigues aqui.  Podría jurar que te siento en el calor del medio día.  Podría jurar que casi te escucho en el bullicio del mercado y en el café en la esquina.  Te extraño tanto.

Tu fantasma aun permanece aqui, de eso estoy convencida.  Me atormenta tu recuerdo, pero es lo único que me queda de ti, y si te soy franca… no quiero que se vaya.  Si tu fantasma es lo único que se quedará de ti, que así sea.  Si es lo último que me queda de ti, entonces, amor mío, atorméntame por siempre.  No te vayas.  Te odio.  No me dejes aquí sóla.

martes, 18 de diciembre de 2012

Hola, querida desconocida. ¿Me recuerdas?



Sé que te sientes sola y también sé que haz estado triste. Lo sé y eso me rompe el corazón, pero hoy te escribo para hacerte una confesión y con ella reiterar mi profesión de amor por ti. Vengo a decirte, vida mía, que aunque no lo sepas, estoy ahí contigo. Aunque no lo quieras, siempre viviré en ti y alrededor tuyo. 

A veces, desde lo lejos, me hago presente ahi a tu lado en el calor de tu regazo y en tu constante respirar. Otras veces me ausento sin siquiera marcharme de tu lado cuando sin querer soy arrojado hacia el gélido abismo de tu olvido. 

Vengo a decirte que veces lluevo y me cuelo entre tus grietas. Desde aquí, casi puedo ver tu fragilidad que amenaza con destruirte desde adentro– desde estos bellos rincones de cristal tallado que tan hábilmente escondes del mundo. 

A veces soplo con las hojas del otoño y despacio me paseo por cada callejón de la ciudad de tus secretos. Esperándote en aquella esquina, caminando a tu lado, latiendo dentro de ti– ahi estoy.

Búscame donde estés y recuérdame en todo momento. Incluso llegué a arder en la punta de tus labios, tornándome en un obscuro humo que solitario aparentaba desaparecer a la distancia. Justo como nuestro querer- fuerte en los labios pero casi invisible a lo lejos.

Vengo a decirte que jamás haz de sentirte sola, porque ese brillo que ves en los ojos del que ahora es tu amado, ése soy yo. El calor que te acompaña por las noches y esos brazos que hoy te resguardan del frío, ése soy yo. La lluvia, el viento, el rocío, la escarcha, el fuego y también la nieve, los días y las noches. Respírame hondo, vida mía. Deja que tus pulmones se pinten de ese mismo color que un día le traje a tu vida.

Vengo a decirte que a veces lluevo y a veces soplo, a veces me muestro y a veces me oculto… pero siempre estoy ahí. Vengo a decirte que algo tan minúsculo como mi partida no puede hacer nada para separarme de ti o apagar ese amor que un día alojó por ti mi corazón. Date cuenta, hoy y ahora. Siénteme, pues ahi estoy contigo en este instante. 

Vengo a decirte que jamás estás sola, pues aunque partí, estoy contigo siempre.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Pero no te vas a morir. Te lo juro.


Te juro que te va a doler. Te va a hacer querer morir, vas a llorar hasta que los ojos se te salgan por las manos y gritarás… en silencio.

Te va a doler al punto que vas a desear nunca haber empezado nada de ésto, vas a intentar no sentir, no pensar, no intentar… pero no vas a poder. Te va a cortar hasta lo que no tienes, te va a doler en partes que no sabías que tenías, vas a sentir que no puedes respirar, no vas a querer hablar del tema, llorarás sin darte cuenta, nada te va a hacer feliz pero vas a fingir la sonrisa para que nadie note que por dentro estás en ruinas.

Y justo cuando sientas que ya no puedes sufrir más, va a llegar un recuerdo y te va a romper la esperanza, no suficiente para matarte pero sí para hacerte desear no estar vivo. Y te vas a hundir en la cama e inundarás de lágrimas tu mundo hasta que se te ahoguen los sueños y te naufraguen las ganas.

Te juro que te va a doler más de lo que crees posible y nadie te va a entender, ningún consejo va a ser bueno, y es que nadie ha sufrido tanto como tú vas a sufrir. Te va a doler y no hay nada que nadie pueda hacer por ti más que decirte que te va a doler, así que heme aqui.

Te juro que te va a doler, porque así es el amor– dulce mientras dura y después amargo, cortante, asesino, frustrante, hiriente… y sí, el mejor error que vas a cometer en la vida.

Te juro que te va a doler, pero cuando se te olvide el dolor, vas a volver a empezar. Te lo juro.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Muérete, amor mío.

Hay un modo en que me hagas completamente feliz, amor mío.
Muérete.

No te rías más que no soporto ya tu risa.  Ya no llores que tus lágrimas no son más que agua.  Deja ya de mirarme que me pesan tus ojos de angustia.  No te acerques que me duele tu presencia.  Amor mío, muere de una vez por todas, pero deja tu recuerdo.
Hazme feliz.  Muérete.  Deja ya de mortifiarme con tu presencia y muere al fin.

Talvez te quise; ahora prefiero creer que no lo hago. Me gusta pensar que olvidé tu rostro.  Me gusta mentir y creer mis dulces mentiras.  Si exististe no lo supe, y no quiero saberlo.
Sobran tus palabras, sobran tus mentiras.  Sobras tú.