martes, 18 de diciembre de 2012

Hola, querida desconocida. ¿Me recuerdas?



Sé que te sientes sola y también sé que haz estado triste. Lo sé y eso me rompe el corazón, pero hoy te escribo para hacerte una confesión y con ella reiterar mi profesión de amor por ti. Vengo a decirte, vida mía, que aunque no lo sepas, estoy ahí contigo. Aunque no lo quieras, siempre viviré en ti y alrededor tuyo. 

A veces, desde lo lejos, me hago presente ahi a tu lado en el calor de tu regazo y en tu constante respirar. Otras veces me ausento sin siquiera marcharme de tu lado cuando sin querer soy arrojado hacia el gélido abismo de tu olvido. 

Vengo a decirte que veces lluevo y me cuelo entre tus grietas. Desde aquí, casi puedo ver tu fragilidad que amenaza con destruirte desde adentro– desde estos bellos rincones de cristal tallado que tan hábilmente escondes del mundo. 

A veces soplo con las hojas del otoño y despacio me paseo por cada callejón de la ciudad de tus secretos. Esperándote en aquella esquina, caminando a tu lado, latiendo dentro de ti– ahi estoy.

Búscame donde estés y recuérdame en todo momento. Incluso llegué a arder en la punta de tus labios, tornándome en un obscuro humo que solitario aparentaba desaparecer a la distancia. Justo como nuestro querer- fuerte en los labios pero casi invisible a lo lejos.

Vengo a decirte que jamás haz de sentirte sola, porque ese brillo que ves en los ojos del que ahora es tu amado, ése soy yo. El calor que te acompaña por las noches y esos brazos que hoy te resguardan del frío, ése soy yo. La lluvia, el viento, el rocío, la escarcha, el fuego y también la nieve, los días y las noches. Respírame hondo, vida mía. Deja que tus pulmones se pinten de ese mismo color que un día le traje a tu vida.

Vengo a decirte que a veces lluevo y a veces soplo, a veces me muestro y a veces me oculto… pero siempre estoy ahí. Vengo a decirte que algo tan minúsculo como mi partida no puede hacer nada para separarme de ti o apagar ese amor que un día alojó por ti mi corazón. Date cuenta, hoy y ahora. Siénteme, pues ahi estoy contigo en este instante. 

Vengo a decirte que jamás estás sola, pues aunque partí, estoy contigo siempre.


1 comentario:

chip dijo...

Qué bien escribes, eh! :)