jueves, 21 de noviembre de 2013
Abandono punto com.
Ésto es lo que le pasa a un blog cuando se pierde el gaudio y solo queda lo privatum.
lunes, 21 de octubre de 2013
Todas mis palabras.
Y aunque te puedo hacer volar, nunca te pude enamorar.
Me prometiste tu amor, pero los dos sabemos la verdad.
Y sé que te arrepentirás, pero jamás te quedarás.
Ni por todo el té de China. Ni aunque te cante esta canción.
Ni recorra la Argentina, o te dé mi corazón.
Ni aunque escriba para ti mil canciones más de amor,
Ya no sé que puedo hacer, si hasta me quedé sin voz.
Ahora que me quiero morir me dices que “no eres tú, soy yo”
Y sé que te arrepentirás, pero jamás te quedaras.
Ya no sé que puedo hacer, si hasta me quedé sin voz.
Ya no sé qué más hacer… si esta historia se acabó.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Shabat Shalom, baby.
Our story begins on a Sunday afternoon
Just between halfway tree and Spanish town
Where a young boy
Not yet the cock-of-the-walk that he would soon become,
Was lying on the grass and takin' in the sweet and sensuous scent of hibiscus
That languidly lilted along the summer breeze
It was at this precise moment that he saw her.
Her walk was soft and delicate with a thaumaturgical touch
That only a rabbi's daughter could have
Before their eyes had even met
Her luminous lips had already lured him in
Salvation winked with he promise of a briss held at pinnacle
And a congregation of sages bunny hopping and chicken dancing to yiddish mento
Then their eyes linked
An aeon blinked amharic vows were scryed upon their hearts
Just to think this could all be with a frenectomy and a few words of love.
jueves, 29 de agosto de 2013
Sobre el hueco en mi corazón.
Tengo la teoría de que una vez que quieres a alguien, un pedacito de ti se va con ella; ya no te sientes completo, tienes un huequito vacío dentro de ti que te asfixia.
Y nada puede llenarlo, no puedes llenarlo ni con mentiras ni con miedos— aun si te sobran. Lo bonito de querer es lo feliz que ese pedacito de ti puede hacerte si lo ves en la sonrisa de a quien se lo has regalado; lo feo de querer es lo triste que ese huequito que llevas dentro puede hacerte sentir al darte cuenta de que las circunstancias te arrancaron un poquito de lo bueno que hay en ti, y ya no podrás recuperarlo nunca más.
A veces, sin embargo, ocurre una tragedia: piensas que ese pedacito no es suficiente; quieres dar más y más y más, hasta que te quedas con muy poco del gran corazón que llevabas dentro. Tratas de llenar ese enorme hueco con lágrimas, tristezas, miedos y mentiras. No puedes. Necesitas que alguien más te ponga un pedacito suyo en ese agujero negro que ahora te absorbe viva en insomnio.
Y el ciclo se repite.
viernes, 26 de julio de 2013
Nos apagamos lento hasta morir.
Tú y yo nunca ardimos como esas parejas que ves en las películas. Nunca explotamos ni tuvimos fuertes riñas. Nunca discutimos fúricamente, obligando a los vecinos a alertar a las autoridades sobre los gritos de los inquilinos de al lado. Jamás tomé aquella lámpara que estaba sobre la mesa para aventarla contra la pared, ni levanté la silla del comedor para arrojarla hacia al otro lado del cuarto. Nunca me abofeteaste gritándome nombres que de inmediato desearías no haber pronunciado. Nunca me lloró, insultándome para luego rogarme que no me fuera de su lado. Así como nunca me pidió entre lágrimas que me quedara, yo nunca le pedí nada a ella. Nunca peleamos, ni gritamos, ni lloramos.
Es verdad que en nuestra historia jamás sucedieron ninguna de estas cosas. Nuestra historia de final poco memorable nunca concluyó, sino que, como un libro al que le arrancas los últimos capítulos, sencillamente dejó de progresar.
Lo nuestro se fue enfriando poco a poco hasta que murió de soledad. Murió de soledad y de frío. Tú y yo terminamos tan inesperada y calladamente como comenzamos, sin estruendosas señales. Es cierto que fue real, fue bonito, y fue brevísimo. Pero también es cierto que, tras irse apagando lento, un día simplemente se durmió, y despertó muerto.
En su tiempo jamás me percaté, pero hoy al mirar hacia atrás te admito que tanto tú como el cariño que compartimos y tu mismísimo recuerdo simplemente parecen ya no estar ahí.
jueves, 4 de julio de 2013
In my secret life.
Permíteme te confieso sobre la vida secreta que llevo. Y es que durante el día me conoces, pero soy un extraño en paralelo después de dormir. En el día soy nadie, pero en mi vida secreta lo soy todo. Soy todo lo que a la luz del día nunca he sido ni seré. En mi vida secreta soy mucho más encantador, y con una discreta sonrisa logro entrar al corazón de mi amor gitano. Me mira y le miro, y sin decir palabra nos besamos bajo la lluvia.
En mi vida secreta no le extraño, pues nuestra historia nunca terminó. Soy valiente, y hago lo que se necesita para conservarle. Soy el héroe que sale de leyendas y que le merece, y ella la princesa gitana a la que salvo todas las noches. De día nuestra historia terminó hace años en un triste cuento de final poco memorable; ella duerme en los brazos de otro y yo sigo sólo. Pero en mi vida secreta hoy escribimos nuevos cuentos cuya fama pasará de boca en boca a los hijos de nuestros hijos. En mi vida secreta somos eternos e infinitos.
Es verdad que de día vivo sólo y con frío entre tanta gente de verano, y es que la vida es fría cuando cargas un corazón de hielo entre los pulmones. Pero permíteme te confieso que en mi vida secreta todo lo puedo, a nada le temo y nada me falta— ni
ella, ni su amor, ni la felicidad… cuando de día la vida me negó las
tres. Permíteme te confieso que, en mi vida secreta, mi amor gitano y yo estamos juntos y nuestro amor vive un por siempre sin final.
lunes, 17 de junio de 2013
miércoles, 12 de junio de 2013
domingo, 26 de mayo de 2013
Pero pronto.
Hay dos palabras que sirven solamente para romper corazones y destruir sueños: "Pero" y "pronto".
Qué terrible el pero. Qué cobarde el pronto.
"Pero" es quizás la palabra más decepcionante que conozco. "Estaría bien, pero…", "Quisiera ir, pero…", "Te quiero, pero…". Ese pero solamente sirve para dinamitar lo que alguna vez fue, y para imposibilitar lo que ya nunca será. Es ese pero que nos aleja de la felicidad. Es ese pero que abraza las excusas. Qué terrible y qué tristeza.
"Pronto" es la nostalgia de una esperanza vacía. "Volvamos a vernos, pronto!", "Te escribiré, pronto!", "Sin duda nos veremos… pronto". Pura falsedad. Pura cobardía. La realidad que evadimos al pronunciar ese pronto es que ese día jamás llegará porque sencillamente no queremos que llegue. Porque no es prioridad. Porque en vez de decir mañana— incluso en vez de decir hoy o ahora— decimos solamente pronto, así escapando nuevamente de esas promesas que no tenemos intención de cumplir. El pronto nunca llega.
domingo, 12 de mayo de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
Harvey Milk
Go after her. Fuck, don’t sit there and wait for her to call, go after her because that’s what you should do if you love someone, don’t wait for them to give you a sign cause it might never come. Don’t let people happen to you, don’t let me happen to you, or her, she’s not a fucking television show or tornado. There are people I might have loved had they gotten on the airplane or run down the street after me or called me up drunk at four in the morning because they need to tell me right now and because they cannot regret this and I always thought I’d be the only one doing crazy things for people who would never give enough of a fuck to do it back or to act like idiots or be entirely vulnerable and honest and making someone fall in love with you is easy and flying 3000 miles on four days notice because you can’t just sit there and do nothing and breathe into telephones is not everyone’s idea of love but it is the way I can recognize it because that is what I do. Go scream it and be with her in meaningful ways because that is beautiful and that is generous and that is what loving someone is, that is raw and that is unguarded, and that is all that is worth anything, really.
miércoles, 24 de abril de 2013
J.D. Salinger
Do you know what I was smiling at?
You wrote down that you were a writer by profession. It sounded to me like the loveliest euphemism I had ever heard. When was writing ever your profession? It’s never been anything but your religion. Never.
I’m a little overexcited now. Since it is your religion, do you know what you will be asked when you die? Let me tell you first what you won’t be asked.
You won’t be asked if you were working on a wonderful, moving piece of writing when you died. You won’t be asked if it was long or short, sad or funny, published or unpublished.
You won’t be asked if you were in good or bad form while you were working on it. You won’t even be asked if it was the one piece of writing you would have been working on if you had known your time would be up when it was finished—I think only poor Soren K. (Kierkegaard) will get asked that.
You won’t be asked if you were in good or bad form while you were working on it. You won’t even be asked if it was the one piece of writing you would have been working on if you had known your time would be up when it was finished—I think only poor Soren K. (Kierkegaard) will get asked that.
I’m so sure you’ll only get asked two questions: Were most of your stars out? Were you busy writing your heart out? If only you knew how easy it would be for you to say yes to both questions.
domingo, 14 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
Aún huele a humo.
Our love is like a hot summer day, where you're miserable and you don't wanna go out but you still sweat even while inside. You can't think straight, you don't wanna move or do anything, you're cranky all the time, but still you know that on those cold winter days all you can do is wish it was summer again. That's what our love is like.
Saliste de mi vida. Desapareciste como el humo, pero así como el humo, aunque no puedo verte, sé que sigues en el aire. Puedo olerte y te puedo sentir en mis pulmones con cada respiración. Te fuiste, aunque francamente no sé si en verdad alguna vez estuviste. Te fuiste– porque creer que sí estuviste es lo único que puedo hacer– pero tan sólo físicamente. En los demás sentidos sigues aquí, y para bien o para mal, esa parte de ti quizás nunca se marche. Esa parte que en verdad cuenta. La que llevo conmigo a donde vaya y de la que quizás nunca podré deshacerme.
I may have been miserable and I might not have been thinking straight, but now it smells like smoke and it reminds me of how much I wish it was summer again. If only for a day.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Jóvenes.
En el verano del 2004 yo vivía en los suburbios con mis padres. Estaba por graduarme del bachillerato y, como era natural, todos los chicos en mi salón estaban enviando sus solicitudes para los colegios. Mi amigo Santiago había decidido tomarse un año sabático.
"Vámonos de aqui," me dijo. "Acompáñame, que no seremos jóvenes siempre. Podemos irnos a Asia un año y volvernos monjes budistas. Besaremos a media docena de chicas tailandesas cuando no estemos mendigando comida– que admito será la mayor parte del tiempo. ¡Será genial! Anda, si nos apresuramos incluso podemos volver a tiempo para tu primer período. ¿O acaso ya eres hombre? ¡Vamos!" Su lógica me parecía irrefutable y su plan sonaba extrañamente plausible, así que accedí.
Lo que Santiago omitió decirme es que en realidad no se había tomado un sabático. Había enviado dos solicitudes para entrar al colegio. Resultaría ser aceptado a ambos, cosa que hasta la fecha insiste jamás creyó sucedería.
Sobra decir que no nos fuimos a Asia. Escuché que Santiago tiene un doctorado en geología, y yo aun vivo en los suburbios con mis padres. Supongo que tenía razón: ya no somos unos jóvenes. Y sospecho que jamás besaré a una chica tailandesa.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Azul de "no me olvides".
Cuando yo sentí de cerca tu mirar
De color de cielo, de color de mar
Mi paisaje triste se vistió de azul
Con ese azul que tienes tú.
Era un "no me olvides" convertido en Flor
Era un día nublado que olvidara el sol.
Azul, como una ojera de mujer
Como un listón azul
Azul de amanecer.
jueves, 28 de febrero de 2013
Sputnik, mi amor.
"Cada vez que Sumire y yo nos encontrabamos juntos, éramos capaces de hablar por horas y horas sin cansarnos. Los argumentos no se agotaban nunca. Discutíamos de todo con más pasión e intimidad que cualquier pareja de enamorados: de novelas, de paisajes, de palabras, del mundo. Con ella logré olvidar temporalmente el constante fondo de soledad que me acompañó desde siempre. Los confines de mi mundo se dilataron y pude respirar más profundamente."
jueves, 21 de febrero de 2013
You don't know this, but you and I are in love.
You asked me, and you want me to say it, but I'm sorry: I cannot explain what I feel for you. Yes, I know I like you, but I can't just say that outright because it makes me out to be a child. Besides, "like" is such a bland word that conveys a feeling which bears no real weight.
But, in truth, it's the alternative that I find downright terrifying. The alternative scares me. The other "L" word which I dare not write down lest the mere idea of my feeling it for you might make you run in fright. No, I could never tell say I "love" you... I refuse to say it, regardless of how much every living fiber of my body wants to scream it from the highest rooftop of this cold city.
"Love". What does the word even mean, anymore? Does it mean that at every waking moment of my sad little life I think of you, hoping and wishing and dreaming that you would look at me– if for an instant, at least– the way I cannot help but look at you? Is that love? Is it hurting–and I mean physically, bodily hurting– from the thought of your absence, and now, your absolute disregard for my very existence? Is that the emotion you call "love"?
Tell me, for if it is, I assure you I want no part in it. I did not want it when first it came and I do not want it now. Take it, along with everything else that you have taken from me already.
No, I will not tell you what I feel, because tonight I cannot even bring myself to say that I like you, although I know I do.
You asked me, and you want me to say it… well here's your answer: I would die for another moment by your side. Tonight there is no like and there is no love, there is only you and me. Tonight, my love, you're in my soul.
sábado, 16 de febrero de 2013
Juan Pablo II y Benedicto XVI ante la renuncia.
El Vicario del Opus Dei para México publicó un artículo en el que se abordan diferentes respuestas y enfoques sobre la renuncia de Benedicto XVI.
15 de febrero de 2013
Francisco Ugarte Corcuera // Reforma
15 de febrero de 2013
Francisco Ugarte Corcuera // Reforma
Mucha gente se ha preguntado por qué Juan Pablo II no renunció, cuando su salud estaba tan deteriorada, y, en cambio, Benedicto XVI lo hace, cuando no ha llegado a una situación tan extrema como la de su predecesor. Pueden darse, entre otras, tres respuestas a esta pregunta, que dependen, asimismo, de tres enfoques diferentes.
En primer lugar, quienes acostumbran juzgar los acontecimientos negativamente -porque así se llama más la atención de la opinión pública, o porque ese enfoque responde a un estado interior negativo y amargo proyectado en esa dirección-, afirmarán que Juan Pablo II no fue capaz de desprenderse del cargo por afán de poder, y que a Benedicto XVI le faltó valentía para continuar con la carga que pesaba sobre sus hombros.
En segundo lugar, se presenta el enfoque maniqueo, que todo lo percibe en términos disyuntivos (bueno o malo, blanco o negro), y que no admite que situaciones análogas puedan encerrar soluciones diferentes pero positivas. En este caso, si Juan Pablo II actuó bien al no renunciar, entonces Benedicto XVI procedió incorrectamente al hacerlo; o viceversa.
Cabe, en tercer lugar, el enfoque positivo, propio de quien tiene la capacidad de descubrir los elementos favorables que pueden presentarse aun en situaciones aparentemente contrarias. Esta mentalidad -que no implica cerrar los ojos a la realidad-, responde a la capacidad de ser optimista, facultad indispensable para construir cualquier proyecto valioso. Ciertamente esto no está de moda y, dicho sea de paso, es probable que sea una de las razones culturales que dificultan el crecimiento integral de nuestro país. Pero volviendo a la pregunta planteada, esta tercera respuesta la encontramos en unas frases expresadas por el propio Benedicto XVI en la declaración de su renuncia.
“Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también, y en no menor grado, sufriendo y rezando”. Evidentemente esta afirmación no se entiende con criterios sociológicos y estadísticos, con los que se miden las realidades materiales y cuantificables. La iglesia es, ante todo, una realidad espiritual, fundada por Jesucristo para promover la santidad de los hombres, es decir, su unión con Dios y su amor al prójimo; lo cual pertenece al orden cualitativo no medible numéricamente, cuyos frutos dependen de factores espirituales, como son el sufrimiento y la oración. Desde esta perspectiva se entiende que Juan Pablo II haya optado por vivir los últimos tiempos de su pontificado abrazado a la cruz, es decir, sufriendo y rezando, porque consideró que de esa manera conseguía los frutos espirituales que correspondían a su ministerio.
Por otra parte, Benedicto XVI, consciente de que la iglesia es también una realidad que cuenta con factores humanos y organizativos, añadió en su intervención: “en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu”. Y con este argumento, apoyado en el derecho de la iglesia que prevé la posibilidad de la renuncia, si el Romano Pontífice lo decide libremente, Benedicto XVI declaró, ante la disminución de su vigor en los últimos meses: “he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”.
Paradójicamente, en los dos casos, con soluciones opuestas, se descubre una coincidencia llamativa en función de dos virtudes: la humildad y la fortaleza. Juan Pablo II fue humilde al dejar en manos de Dios el fruto de su ministerio en su etapa final, apostando al valor del sufrimiento y de la oración. No le importó proyectar una imagen de ancianidad y decrepitud, contrapuesta a quien había brillado, precisamente, por su imagen atractiva de juventud, deportividad y buena presencia. Y nos proporcionó una lección admirable de lo que es sufrir con gallardía las enfermedades y el peso de la cruz, para servir de esa manera a la iglesia y a la humanidad.
Benedicto XVI, por su parte, ha tenido la fortaleza -que es valentía- para asumir una decisión difícil, que ponderó detenidamente delante de Dios, y la supo ejecutar en el momento que le pareció oportuno (por contraste con la tendencia, tan común hoy en día, de querer retener el poder a toda costa). Esta decisión incluye también una fuerte dosis de humildad, al reconocer y aceptar las propias limitaciones, con el convencimiento de que existen otros que tendrán el vigor que a él le falta, para conducir la barca de Pedro.
Ciertamente el acontecimiento se puede juzgar desde diversas perspectivas. Pero también parece claro que el enfoque positivo suele iluminar más la realidad y ser más constructivo. En este caso, hay motivos para adoptarlo.
El autor es Doctor en Filosofía y Vicario del Opus Dei para México.
martes, 5 de febrero de 2013
jueves, 31 de enero de 2013
Recuerdos aleatorios #3
Recuerdo ir conduciendo contigo ya muy de noche, de vuelta de haber pasado un día muy ameno juntos. Habíamos ido de paseo a algún lugar nada cercano, y en silencio veníamos en el coche contemplando la obscuridad y las estrellas.
"¿Puedo tomarte de la mano?", te pregunté, dudoso.
–Sí.
Y así continuamos nuestro paseo– en silencio y tomados de la mano.
Justo cuando creí que la velada no podía terminar de forma más romántica, me dijiste:
"Sabes... no me gusta este carro que traes."
"Porqué lo dices?", repliqué, extrañado por la forma en la cual eligías romper nuestro silencio.
"Es grande," comenzaste como siempre, muy casualmente. "El otro que traías era más pequeño y, de haber querido, podría haberte frenado con un beso. Ahora me quedas muy lejos."
No supe qué decir, así que no dije nada. Sin más, continuamos nuestro callado camino bajo las estrellas hasta tu casa.
Estoy seguro que no lo pensaste mucho antes de decirlo, así como estoy seguro de que no te diste cuenta del abismo de separación que hubo entre la simplicidad de tus palabras y la profunda huella que esa noche me dejaron.
Me doy cuenta ahora que nunca volveré a conducir un automóvil grande. No sí puedo evitarlo.
Aún me pregunto si esa noche tan obscura hubiera contado una historia distinta si tan sólo el automóvil hubiera sido un tanto más pequeño. Nunca lo sabré.
domingo, 20 de enero de 2013
Caminamos.
Caminamos porque tenemos toda la vida por delante.
Yo vengo del norte y tú del sur. Nos encontramos en medio del vacío de nuestro todo. Hemos caminado toda una vida para llegar hasta este punto.
Yo vengo del norte y tú del sur. Nos encontramos en medio del vacío de nuestro todo. Hemos caminado toda una vida para llegar hasta este punto.
Un día, sin dejar de caminar, se cruzaron nuestras miradas y, en ese momento, reflejado en tus ojos pude ver el largo trayecto de tu vida. Reflejado en mis ojos, viste el camino que yo he recorrido a través de todos estos años.
No conozco de amor, te soy franco, pero al verte sentí algo. Al sonreír, creo que lo sentiste tú también.
Nos pasamos por el camino, y sin decir palabra, hicimos lo único que supimos hacer y seguimos caminando. Se cruzaron nuestros caminos y así también nuestras miradas. En silencio, no hicimos más que caminar.
A veces, cuando las noches son calladas, aun creo poder escuchar tus pasos en la distancia. Ahora camino porque he dejado toda mi vida por detrás.
viernes, 18 de enero de 2013
I adore you.
Lost in a daydream of blue, I feel so free
And then it's like I fall from the sky
Everything that I see is you
And you should know
That I'm thinking about
What you said when you held my hand
Oh, I adore you
Now we are older and things disappeared somehow
And I was thinking that maybe
We'd stand a better chance if we met today
I find myself talking to sharks
On my way to an island, and still
I adore you
I was young, I was old
And we were in, we were out
I wanna see, I wanna see it all
I wanna die, I wanna die
Sweetheart, sweetheart
I thought I saw
I thought I saw a light
I see it now, I see it now
jueves, 10 de enero de 2013
Hasta que volvamos a tener rostros.
Dulzura, en este instante que nos ha tocado vivir juntos tomados de la mano, me haz hecho enormemente feliz. Y más que sólo feliz, haz encendido mi interior con gran emoción– con una chispa de romanticismo. Te doy gracias por dibujar en mi rostro esta sonrisa. Es tuya.
Ayer, cuando aún era yo de piedra, platicamos con rostros velados. Sin poderte ver a la cara, fue solo tu voz la que me atrajo. Conversamos, y paso a paso se concretó esa atracción mutua. Mientras no tuvimos rostros, no conocía el dolor.
Pero ya no soy de piedra como ayer fui. Por más que quise escudarme, te abrí mi corazón y al tocarlo lo reblandeciste. Ahora recuerdo que el corazón no solo sabe querer, sino también sabe doler. Ahora recuerdo que el mío conoce más el dolor que la alegría… y ya lo había olvidado. Pero ya no soy de piedra como fui ayer, y ahora mi corazón reblandecido me duele por ti.
¿Te confieso algo, dulzura? ¿Puedo contarte algo y juras no decírselo a nadie? Pasa que ya me han traicionado en el pasado y no sé si pueda tolerarlo de nuevo; no vayas a contar ésto que te confío, por favor:
Yo jamás me he visto soltero. Siento que no sirvo para eso. Siempre he creído que soy materia para un excelente novio y que estar en una relación es mi área de especialidad. Es mi zona de confort. "Para eso sí soy bueno," me decía a mi mismo. El problema– y lo siento un problema aterrador– es que ya no estoy tan seguro.
Esos velos con los que nos protegimos ya no están, y ya no podemos recuperarlos. Ahora hemos tenido rostros, y para mi sorpresa el tuyo es bellísimo. La atracción mutua se concretó, y ya no podemos volver a ser los de antes.
Sin embargo, no logro estar tranquilo sin tenerte junto a mi. Al irte, haz borrado la sonrisa que creí mía al conocerte. Pero nunca lo fue… es tuya, y siempre lo fue.
Y lo peor es que también te haz llevado mi zona de confort. O si no te la llevaste, me haz hecho extraviarla. No sé dónde ha quedado, y junto con eso ya tampoco sé más qué es lo que quiero para mi. Para nosotros. Ahora me invade la duda y no sé más si me veo o no soltero. El hecho es de que me acostumbré tanto a estar solo que ya no sé cómo volver a sentirme bien junto a alguien. Y eso es culpa mía.
Ahora me encuentro entre la espada que yo afilé y la pared que yo construí. Ahora no tengo a dónde ir, y siento que la culpa es toda mía. Yo me lo he buscado, perdóname.
Voy a serte franco, dulzura, ya que estamos en confianza: me da miedo quererte. Mucho. Cuando te abrí mi corazón, desarrollé sentimientos para las cuales no estaba listo y que aún ahora guardo por ti. Si te abro más la puerta, siento que el diluvio completo de emociones entrará y ahogará por completo mi corazón. No sé si pudiera tolerarlo. No sé si sea prudente seguir en este torrente porqué sé que puede sobrellevarme y terminar por ahogarme. Lo sé.
Mi problema es que, como dije, ya es tarde para dar marcha atrás puesto que aún ahora guardo sentimientos por ti. No quiero soltar tu mano y no quiero que tú sueltes la mía. Temo que este barco se hunde y yo no puedo hacer otra cosa más que seguir tocando mi violín hasta el final.
Tengo mucho miedo y no sé qué hacer. Quiero dar un paso atrás, pero ya quemé el puente detrás de mi. Quiero dar un paso hacia adelante pero el camino se ve tan obscuro que no logro ver nada frente a nosotros.
Perdóname, todo ésto es culpa mía. Te di mi sonrisa y ahora te la haz llevado. Estoy aqui parado, tengo mucho miedo y por mi vida que no sé qué hacer. Dime qué hacer.
En este instante que vivimos juntos, me haz hecho enormemente feliz. Me tomaste de la mano, nos quitamos el velo de la cara y fue bellísimo. Pero ahora no son los velos sino la distancia la que no me deja ver tu rostro. Solo se me ocurre decirte que te extrañaré cada día que pase… hasta que volvamos a tener rostros.
domingo, 6 de enero de 2013
Lealtades y secretos.
Les cuento que hace unos meses le compartí un secreto muy personal a una chica que prometió guardarlo. Para acabar pronto, hizo todo lo contrario. Fue directamente a revelarlo justamente a la persona que menos debía enterarse. Era un secreto muy personal, y nadie tenía derecho de saberlo. Yo se lo compartí, y de corazón siento que me traicionó.
Pero en fin, todo eso ya pasó. Sin embargo, sí me puso a pensar sobre la naturaleza de las lealtades que se tienen las personas, hasta dónde son capaces de llevarlas, así como sobre la naturaleza de los secretos y sobre el respeto– y la falta del mismo– que se tiene, o debe tenerse, hacia dichos secretos. Les explico:
En ésta vida hay lealtades entre personas. La gente tiene jerarquías, y querer violarlas o pasar por encima de ellas es engañarse sólo. Si quieres confiar un secreto sobre alguien que te gana en jerarquía y si se lo cuentas a alguien que no te tiene jurada esa lealtad, olvídate.
Y eso fue justamente lo que me sucedió a mi. El secreto que le conté era sobre una amiga de ella, a quien le tenía muchísima más lealtad que a mi. Me superaba en jerarquía, por lo cual mi secreto no tuvo peso en su escala de conciencia.
Yo lo que vengo a argumentar aquí es que hay cosas que no son tuyas para divulgar. Guardar un secreto no debiera ser difícil puesto que la información que se nos da en confidencia sencillamente no nos pertenece. Le pertenece solo a la persona que nos confió el secreto. Deshacerse de algo que no es nuestro es, a mi parecer, similar a robar.
Encima de eso, divulgar un secreto es una violación a la confianza que nos pusieron al contarnos el secreto, ¿y no es acaso la confianza la base y núcleo de las relaciones humanas?
Lamentablemente, como me enteré ese día hace algunos meses, hay poca gente a quien se le pueda confiar un secreto. Eso de "te voy a decir pero no le digas a nadie" es una estupidez y una injusticia. ¿Qué te hace pensar que puedes exigirle a esa persona aquello que tú no fuiste capaz de hacer? ¿Qué te hace pensar que pedirle silencio a esa persona te exime de culpa ante tu amigo que te confió el secreto?
Entonces, pregúntome yo, ¿a quién he de tenerle esa lealtad? ¿Quién debe tener la jerarquía máxima? Algún fantoche argumentaría que a la verdad misma debe jurársele. Pero más bien esas son preguntas que cada quién ha de responder en su corazón. Lo que sí es que yo me sentí completamente defraudado con lo que me sucedió, por lo cual les ruego que antes de salir a deshacerse de algo que no les pertenece– antes de contar los secretos ajenos– recuerden que están siendo injustos, y si no pueden guardar secretos ajenos, no esperen que los demás guarden los secretos de ustedes.
Y también recuerden no correr con tijeras. ¿Saben qué? Sí, olviden lo demás, más bien recuerden lo de las tijeras.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

