martes, 27 de diciembre de 2011

Extráñame.


Quiero una chica que me salude de forma efusiva cuando tenga mucho tiempo sin verme. 


 ¿Es mucho pedir?

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Venimos de una rachita de años medio malones, hay que llamarle a las cosas como son.  Hoy estamos a una semana de un 2012, lo cual me pone a meditar un poquito sobre el 2011 del que venimos saliendo.  Nuevos amigos, nuevos proyectos, más tranquilidad, cero desamores.., bueno, cero amores... y por supuesto, un nuevo record para el blog!

Dado a la constancia de la escritura, dado a algunos altibajos emocionales por ahi, y dado a que éste noviembre fue el mes con más posts en toda la historia del blog (exceptuando aquel fatídico septiembre azul), me da orgullo anunciar que este 2011 ha sido el año más productivo y fructífero que éste blog ha visto jamás.

Un brindis por eso!



Una feliz temporada Navideña les deseo, y un mejor año 2012.

This is my december.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Soyunpato dice...

Todo lo que no tengo, también lo tengo.


Tengo un conflicto, y tengo un amor en las orillas del mar que nace en mis ojos desde que tú no los miras. Tengo un vacío lleno de falta de decisiones, tengo una razón, y tengo una vida de desamores.

Tengo un cajón repleto de olvidos, una ventana abierta por la cual me fugo a veces, tengo dos pies y un suelo, tengo todos mis temores. Tengo miedo y tengo vida, tengo un par de alas destruidas.

Tengo todo, y tengo nada, tengo tanto y se me escapa.

Me dueles en el último beso que nunca nos dimos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Extraño lo que nunca tuve.

Ésta mañana me levanté con un raro sentimiento.  Se siente como extrañar a alguien, pero creo que es más bien como un anhelo.  Es parecido a echar de menos tu cama cuando haz dormido fuera mucho tiempo, o quizás es más como ese deseo que, de pronto y de la nada, te nace por ver a algún amigo que tiene mucho tiempo que no ves.  La diferencia es que yo hoy lo siento por alguien que todavía no conozco.

Es curioso– talvez incluso triste– que seguido me encuentro deseando tener mejores amigos de los que hoy tengo.  Admito que lo que siento no es por falta de méritos en mis amistades actuales, pero en mi soledad a veces pienso lo feliz que me haría tener unos cuantos amigos de esos que ves en el cine y en los sitcoms televisivos.  Ya saben, de aquellos que se la viven juntos, que se apoyan en las buenas y en las malas, y no solo moralmente sino que de verdad les dedican tiempo y esfuerzo a sus amistades.  Quiero de esos amigos que te buscan frecuentemente para pasar tiempo contigo, que de verdad disfrutan tanto tu compañía que prefieren estar contigo que estar solos.  De aquellos que con solo verte saben si algo anda mal, y que te conocen tan bien que saben justo cómo alegrarte o cómo ayudar a mejorar la situación.  Claro, me doy por bien servido con que tan solo te quieran tanto que de verdad les interese (y hablo de un interés genuino) si estás bien o mal.

Chandler Bing y Joey Tribbiani.  Ted Mosby y Marshall Eriksen.  Ryan Atwood y Seth Cohen.  Jerry Seinfeld y George Costanza.  Denny Crane y Alan Shore.  J.D y Turk.  Jerry y Elaine Benes.  Clark Kent y Chloe Sullivan.  Sheldon Cooper y Penny.



Quiero amistades de verdad y a veces siento que no las tengo... pero creo que lo peor es que sí sé cómo debe lucir una de esas.  Casi como si alguna vez hubiera tenido una y me la hubieran quitado.  La deseo, pero es más que eso.  No la imagino, sino que más bien la extraño.

martes, 13 de diciembre de 2011

My bones are broken.

A few months ago, a strange thing happened. I was idling through my bookshelves when I noticed a book my brother had once given me for my birthday. A collection of short stories. Well, I started to re-read one of those stories.

It was about a man who one morning wakes up and cannot bring himself to get out of bed: he shuts his eyes in self defense. He re-examines his life, he is seized with a restlessness. He packs his bags, cuts all ties - he cannot live among the people he knows, they paralyse him. He is moneyed, he goes to Rome, he wants to burrow under the Earth like a bulb, like a root, but even in Rome he cannot escape people from his former life. So he decides to return to the city where he was born and educated but which he cant quite bring himself to call home.

Well, the move doesn’t help, he feels he has no more right to return than a dead man. What can he do?

He desires an extreme solution to his conundrum; he aches for nothing less than a new world, a new language - nothing changes.

Out of indifference and because he cannot think of anything better to do, he decides once more to leave his hometown to do some hitching. A man picks him up, they ride off into the night when bang! the car smacks into a wall. The driver dies. Our man is hospitalised, broken up.


Months pass, his wounds heal, but now he wishes for life. He has a confidence in himself, in things he doesn’t have to explain, things like the pores in his skin. All things corporeal. He can’t wait to get out of the hospital, away from the infirmed and the moribund.


‘I say unto thee, rise up and walk - none of your bones are broken.’ The end.



When I re-read those words ‘Rise up and walk - none of your bones are broken’ I felt a tremendous sadness.


Do you know what the opening line of the story is? ‘When a man enters his thirtieth year, people will not stop calling him young.’ Thirty! I’d been given the book for my thirtieth birthday. ‘The thirtieth year’ by Ingeborg Bachmann.


I had heard, I had been told, I knew all along, even if I didn’t really know, that the great true things are unsurprising. But what did I do back then? I carried on.


I carried on; dutifully. We were the happy couple, Elizabeth and I, that’s how people saw us. But in truth, I did not cherish my wife. And I did not cherish my friends. Or even my children. I just… carried on.

I was a success. I made my way, but with each step I cringed. I was on the backfoot - the defensive. And now, tonight, for the first time I say– my bones are broken. Broken. One day, I will need your help. All of my bones are broken.


–From 'Sleeping Beauty', 2011

lunes, 12 de diciembre de 2011

Blogueando #2:


escritura de altura/ vive viajando


La última vez que titulé un post de ésta manera fue ya hace mucho tiempo (hace casi 2 años!), pero dificilmente podía resistir la oportunidad de bloguear a 30,000 pies de altura. Así es, escribo ésto en el asiento 2A a bordo del vuelo 752 que sale de nuestra ciudad capital, procedente del puerto jarocho, rumbo a mi hogar– cortesía de la amable gente de Volaris.


Justo ahora me percato que realmente me gusta bastante volar. Y es que me parece muy divertido y emocionante todo el proceso de principio a fin. Desde llegar a distintos aeropuertos en ciudades ajenas a la propia, pasar por puntos de seguridad, tener que retirarte zapatos, cinturón, joyería, vaciar bolsos-- vaya, desvestirte al tiempo que un buen puño de extraños hacen lo mismo a tu alrededor solo para apresurarte a vestirte nuevamente un minuto después, caminar eternas distancias entre una terminal y otra, ver decenas de personas extrañas de distintas procedencias y, claro, entre ellas muchas chicas guapas (lo sé, lo sé, pero es la verdad!). Pasear por la terminal, si el tiempo lo permite, husmeando entre revistas, chuchulucos y jusguera y media, ver libros que se antojan comprar por ninguna otra razón fuera de la misma experiencia del aeropuerto y el viaje (si los compras, no cuentes con terminarlo; de mi te acuerdas). Luego, ya que el tiempo apremie, esperar en tu sala asignada a que anuncien tu vuelo, abordar de forma sumamente ordenada.

Claro, como no mencionar el vuelo mismo, iniciando desde el despegue a 300 km/hr, pasando por éste momento en el que me encuentro ahorita de estar en el asiento, leyendo la revista, oyendo la música o viendo la progamación televisiva o la película en su defecto, disfrutando de las golosinas y las bebidas que te dan para elegir durante el viaje. Ah, y en el mejor de los casos cuando viajas solo, talvez charlando con el pasajero a tu lado e intercambiando historias y sonrisas, muchas fingidas y unas cuantas sinceras.



Hay algo muy particular sobre conocer extraños a los cuales sabes que jamás volverás a ver que permite cierta sinceridad y apertura que en pocas circunstancias se da-- claro, todo dentro del contexto de extrema amabilidad que he notado dentro del contexto del viaje en avión. Y, finalmente, el inicio del descenso a tu destino, mismo que justo en éste instante acaba de anunciar la azafata. (Por cierto que las susodichas son en su mayoría chicas jóvenes y amables aquí en la república, mientras que al norte, en mi experiencia muy personal, tienden a ser señoras mayores. Solo un dato curioso.)

Ésta tarde llego a casa después de un fin de semana muy fuera de la rutina, bastante cansado y ajetreado, pero sobre todo ampliamente disfrutado. El chiste es ir a lugares distintos, conocer gente nueva o visitar gente que no ves seguido, probar cocina distinta, vaya, vivir algo distinto en un lugar distinto. Pero a mi me parece que cómo llegas es casi tan importante como a dónde llegas, y si disfrutas el camino pues ya llevas la mitad ganada.


Que lindo es viajar, y por aire es todavía mejor!

lunes, 28 de noviembre de 2011

Lovers' spit.



All these people drinking lovers' spit

They sit around and clean their face with it

And they listen to teeth to learn how to quit
tied to a night they never met

You know it's time
that we grow old and do some shit

I like it all that way


domingo, 27 de noviembre de 2011

Chasing Amy



“I love you. And not in a friendly way, although I think we’re great friends. And not in a misplaced affection, puppy-dog way, although I’m sure that’s what you’ll call it. And it’s not because you’re unattainable. I love you. Very simple, very truly. You’re the epitome of every attribute and quality I’ve ever looked for in another person. I know you think of me as just a friend, and that crossing that line is the farthest thing from an option you’d ever consider. But I had to say it. I can’t take it anymore. I can’t stand next to you without wanting to hold you. I can’t look into your eyes without feeling that longing you only read about in trashy romance novels. I can’t talk to you without wanting to express my love for everything you are. I know this will probably queer our friendship-no pun intended-but I had to say it, because I’ve never felt this before, and I like who I am because of it. And if bringing it to light means we can’t hang out anymore, then that hurts me. But I couldn’t allow another day to go by without getting it out there, regardless of the outcome, which by the look on your face is to be the inevitable shoot-down. And I’ll accept that...
But I know some part of you is hesitating for a moment, and if there is a moment of hesitation, that means you feel something, too. All I ask is that you not dismiss that-at least for 10 seconds-and try to dwell in it. Alyssa, there isn’t another soul on this f–king planet who’s ever made me half the person I am when I’m with you, and I would risk this friendship for the chance to take it to the next plateau. Because it’s there between you and me. You can’t deny that. And even if we never speak again after tonight, please know that I’m forever changed because of who you are and what you’ve meant to me, which– while I do appreciate it– I’d never need a painting of birds bought at a diner to remind me of.” 
- Holden McNeil (Ben Affleck), Chasing Amy

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Soy una persona.

A veces me siento solo.  A veces temo que, en una vida llena de gente, talvez siempre estaré solo.

El problema, supongo, es que me vengo enterando de que soy y siempre seré tan solo una persona, sin méritos propios, llena de defectos y limitaciones.  Ésto soy, y quizás nunca seré lo que tú quieres que yo sea.

Soy una persona, y no la mitad de una naranja.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Jeux d'enfants

Aime-moi.  Cap ou pas cap?

sábado, 19 de noviembre de 2011

Another rant on friendship.

Estoy molesto, me siento enojado.  Realmente no sé cómo empezar, pero supongo que siempre es buena idea iniciar por el comienzo…

No quiero decir que no tengo amigos porque eso no es cierto.  Lo que sí es cierto es que tengo pocos, y algunos a los que considero mis amigos no son muy buenos como tales.  Eso lo digo porque siento que hay varios requisitos básicos que cumplir para ser un buen amigo.

La amistad es algo dinámico, recíproco, y condicionado.  Se trata de dar y recibir.  Si uno deja de darse a sí mismo esperando solo recibir, tarde o temprano se acaba la amistad.  Por supuesto que hay una tolerancia, pero solo se puede llegar tan lejos antes de alcanzar un punto de quiebre.

Se debe de tratar a una persona para lograr establecer una amistad.  Las grandes amistades precisamente se dan después de mucho trato, y si se pierde el trato eventualmente se pierde la amistad.

"¡Chencho y yo podemos pasar eternidades sin vernos y cuando salimos es como si no hubiera pasado ni un día!"

Supongo que tienes razón.  Supongo que en ocasiones la distancia o las circunstancias pueden hacer que ésto se de, pero más bien yo hablo de un patrón constante de abuso a la amistad– porque eso es y nada menos!  Cuando la amistad se vuelve unilateral, cuando todas las atenciones y detalles y esfuerzos provienen de un lado y nunca del otro, eso es nada menos que un abuso de la amistad.  Vaya, eso no es de amigos.

Sea con Dios o sea con amigos, si no hay trato no puede sobrevivir la amistad.  Los buenos amigos se procuran, se interesan el uno por el otro, se apoyan, se sacrifican tanto en su tiempo como en sus esfuerzos.  Si bien uno no puede estar siempre ahi para sus amigos, definitivamente puede estar ahi a veces.  Ocasionalmente!  Qué sé yo, hay que demostrar interés!

Es triste ese momento cuando te das cuenta que tu no eres el mejor amigo de tus mejores amigos.

Divago.  Ya no sé ni lo que escribo.

Saben... talvez yo no soy un gran amigo.  Quizás la culpa no la tienen ellos.  Es posible que yo sea una persona un poco aburrida, molesta, grosera, de flojera o qué sé yo.  A veces me trato de levantar el cuello diciendo que yo le echo ganas y ellos no, pero talvez hay una razón por la cual no consideran que valga la pena echarle ganas.  Supongo que talvez, y solo talvez, la culpa no la tienen mis amigos sino yo, justamente por ser como soy.  Y ese es precisamente el meollo del asunto:  No tengo mejores amigos porque no soy una mejor persona.  Creo que a fin de cuentas no estoy tan molesto....

Estoy triste, me siento solo.

Gone, play on.



This never ending song is scratching
Scratching my brain like a vinyl in desire
This never ending thought is coming and is gone
It's travelling on a plane on my way

And in a highway too
As if I speak for you and I say
That you did those things I did in the past it's true

And in a highway too
In a truck I do keep your stuff in my pocket
Just like I did with the days we flew

This never ending song is coming and is gone
It's travelling on a plane on my way

This never ending song is coming and is gone
It's travelling on a plane on my way

Gone, play on… 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Porque puedo escribir, debo escribir.


"Un músico debe hacer música, un artista debe pintar, un poeta debe escribir, si ha de estar en completa paz consigo mismo.  Lo que un hombre puede ser, debe ser... a ésto se le puede llamar el deseo de volverse más y más lo que uno es– de volverse todo lo que uno es capaz de ser."

-Abraham Maslow


lunes, 14 de noviembre de 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen (1)

Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke)

El Malpensante.com

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.


Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen (2)

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)

El Malpensante.com

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

martes, 1 de noviembre de 2011

Como conocí a vuestra madre.


Ah, Ted Mosby, soltero en desesperada necesidad de su alma gemela. Un tipo de buen corazón, constantemente introspectivo, incurablemente romántico aunque algo bobo, con muy mala suerte con el sexo opuesto, pero que cree ciegamente en el destino. En muchas maneras me identifico bastante con Ted, claro que la gran diferencia es que Ted tiene la enorme ventaja de que sabemos que, en su vida romántica, el final es muy feliz. ¿Y yo? Pues, está por verse.

… … …
Por un lado, está la Calabaza Putilla. Esa chica con tanto encanto que la fantasía te dura años... vaya, en el caso de Ted duró 10 años! Pero, finalmente, termina por no ser la indicada. Ni cerca, realmente! Pero bueno, de todo se aprende, y fue mágico mientras duró la ilusión, pero yo no quiero ésto, yo necesito algo más.

… … …
Por otro lado, está Victoria. Esa chef de pasteles maravillosa, por la quien tienes que luchar, la que tienes que buscar hasta el cansancio hasta lograr entrar en su vida, pero cuando eso sucede es muy tarde porque se te va. La distancia los separa, la vida te juega un mal truco y las cosas simplemente no se dan. La realidad es que nunca sabrás lo que pudo ser, y siempre siempre te lo preguntarás. Aun cuando lo superes, jamás lo superarás. Parte de ti vivirá siempre con la duda del what if, pero a fin de cuentas simplemente no se dió puesto que no estaba en el Gran Plan para tu vida.

… … …
Y luego, finalmente, está Robin. Al principio parece ser la indicada. Parece perfecta. El tiempo se encarga, sin embargo, de revelar facetas diferentes de esas relaciones, estableciendo la amistad en primer plano y dejando el romance atrás. Excepto que el romance nunca queda por completo atrás. Talvez siempre existirá algún vestigio de esa chispa, pero con toda certeza se puede asegurar que ella no es la media naranja.

… … …
La realidad es que, como a Ted, ésto de ser soltero no se me da muy bien. Yo quiero todo eso que viene con una relación. Quiero las riñas, quiero los momentos a solas, quiero pasear a sus perros, quiero extrañarla, quiero hacer planes a corto plazo para lo que cenaremos hoy o lo que haremos mañana, y quiero planes a largo plazo que sabemos que talvez nunca se cumplirán pero que se siente bonito hacer. Quiero todo eso con una persona que se sienta de verdad afortunada por estar conmigo. Quiero a alguien a quien pueda presumir a mis amigos, pero quiero que ni siquiera sea necesario puesto que ya se conocen bien y se llevan de maravilla. Yo quiero ser la persona que ella imaginaba cuando era niña, y hacerla feliz como ella no sabía que podía serlo. Quiero una relación tan bonita que si la vieras en una película dirías, "Por favor, eso no pasa en la vida real". Quiero sorprenderme pensando en ella cuando no está. Quiero... no, necesito estar verdaderamente enamorado de una chica increíble que, por razones más allá de mi razonamiento, esté igual de loca por mi de lo que yo por ella.


Caramba. Hay que pensar positivo. ¿Talvez sea solo cuestión de tiempo? ¿Talvez todo llega a su debido momento? Solo me queda esperar que así sea.

… … …
De momento no me queda más que jugarla de Barney Stinson. Soltero empedernido y autoproclamado legendariamente genial, cuya prioridad #1, 2 y 3 es, precisamente, él mismo. Así es, tristemente, de mientras no me queda más que vivir para mi mismo, sobrevivir con las cartas que la vida me ha dado para jugar en este momento. No queda más que ser Barney hasta que la vida me permita un día ser Ted.

… … …

When I'm sad, I stop being sad
and be awesome instead.

True story.

lunes, 24 de octubre de 2011

This Is Why You’re My Best Friend

By RYAN O'CONNELL

We’re best friends because you get it. I’m not sure what that means (it’s all so vague) but whatever it is, you have it. I don’t need to explain anything to you or worry if you’ll get the joke. You already got it and are on your way to making the next one. Thanks, babe! You really make socializing a lot easier for me.

We’re best friends because you love me even when I’m terrible. It’s easy to love someone when they’re doing well, it’s easy when there’s nothing but happiness and good vibes. The real challenge comes when everything is crap. You’re not a fun person to be around, people are screening your number and you’re a damn social pariah. But you don’t care. Even at my most Carrie Bradshaw, you’re still down to get brunch with me and talk about dicks.

We’re best friends because I can take you anywhere and you’ll adapt. Whether it’s the chicest party or some insufferable family gathering, you’ll deal with it like a champ. I don’t have to worry about leaving you alone or keeping you entertained. You go do your thing. I do mine. Let’s meet back at the bar in an hour.

We’re best friends because you never make me uncomfortable. I think about most of my friends and realize that they’ve made me feel weird at some point in our friendship. Whether it’s from an awkward silence or an off-color remark, I’ve felt unsure about them. Not you though. I always know that you make sense and that this makes sense.

We’re best friends because we can go for long stretches of time without talking and it won’t damage the relationship. We always pick up where we left off. Surfaces changes mean nothing to us. You could become a vegan who goes by Moonshadow and attends Burning Man, and I would still feel closer to you than anyone else. We don’t need common interests in order to connect. We don’t need a mutual love of music or sports or whatever to keep us together.

We’re best friends because you don’t get resentful or jealous if I get into a relationship or land an amazing job. I mean, maybe you are and that’s fine. The important thing is that you keep it to yourself like a best friend should.

You’re my best friend because you’re not afraid to call me out on my crap or disagree with me. I can’t get away with anything when I’m with you. You’ll tell me things that I need to hear but everyone else is too afraid to tell me. Your honesty is so damn refreshing albeit a bitter pill to swallow sometimes.

We’re best friends because you make feel less alone in this psycho, flaky world. It’s amazing how often you can feel disconnected from people. It’s amazing how many people can betray you, or fail to understand the words that are coming out of your mouth. When I see you, it’s a burst of reassurance that I’m not the only who looks at the world this way. There’s someone else. And that someone is you.


(I want this.)

jueves, 20 de octubre de 2011


This is my passion.  This is my life.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Midnight In Paris.



"There has never been an age that did not applaud the past and lament the present."
- Lillian Eichler Watson

El otro día veía una película de Woody Allen llamada Midnight In Paris. La historia se desenvuelve en tres épocas distintas puesto que el personaje principal, un escritor para películas de Hollywood en proceso de escribir una novela, es llevado atrás en el tiempo, partiendo de la actualidad, pasando hacia la década de 1920, y brevemente hacia la llamada Belle Epoque– París al término del siglo XIX. Al comenzar sus viajes en el tiempo, que por cierto suceden después de la media noche y a través de los personajes históricos a los que conoce, comienza a percatarse de los bemoles que existen en su relación con su prometida, así como en las diferencias entre los planes de cada uno para el futuro, lo cual le lleva a cuestionar su relación, el curso de su vida juntos, y finalmente a sí mismo.

El motivo por el cual escribo ésto hoy termina siendo la gran moraleja de la película, siento yo. El mensaje final hacia el cual el protagonista es llevado es simple. Es sencillo ver la belleza del pasado, particularmente cuando es un pasado del cual solo haz leído y que nunca haz vivido.  Sin embargo, a pesar de que hoy el presente se siente trillado, mañana se considerará bello y clásico.

Sencillo es ver la belleza del ayer.  Menos sencillo es ver toda la belleza del presente.  Y la verdad es que, algún día, tu aburrido presente será el maravilloso pasado de alguien. Además, como bien se ilustra en el filme, aquel pasado por el cual añoras fue un día el presente aborrecido por muchos.

Nadie nunca está por completo a gusto con su propio presente. El pasado tiene una falsa ilusión de maravilla y romanticismo que a muchos nos convence a pensar que estaríamos mejor en otro tiempo. Sin duda yo me he sentido así muchas veces. Es solo hasta ahora que me doy cuenta de que, en primera, no estoy solo al sentir esta nostalgia por el pasado conocida como el síndrome de la edad de oro; en segunda, que la sensación no es más que una ilusión. La felicidad tuya y mía ha de buscarse en el aquí y en el ahora.

Al final del día, me llevo una buena lección. Seguramente algunas épocas son más bonitas que otras, pero, sea o no cierto que el pasado es mejor que el presente, vivir en el pasado no es una opción. Lo más que uno puede hacer es encontrar exactamente qué aspecto del pasado es que amas, hacer un esfuerzo por traer una parte de eso hacia tu presente, y vivir tu vida el día de hoy como si ese vivir fuera a propósito.

viernes, 30 de septiembre de 2011

I am my brain.

I am the left brain. I am a scientist. A mathematician. I love the familiar. I categorize. I am accurate. Linear. Analytical. Strategic. I am practical. Always in control. A master of words and language. Realistic. I calculate equations and play with numbers. I am order. I am logic. I know exactly who I am.



I am the right brain. I am creativity. A free spirit. I am passion. Yearning. Sensuality. I am the sound of roaring laughter. I am taste. The feeling of sand beneath bare feet. I am movement. Vivid colors. I am the urge to paint on an empty canvas. I am boundless imagination. Art. Poetry. I sense. I feel. I am everything I wanted to be.

jueves, 29 de septiembre de 2011

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Fun, fun, fun.



On the most important things.

"The most important things are the hardest things to say. They are the things you get ashamed of, because words diminish them — words shrink things that seemed limitless when they were in your head to no more than living size when they're brought out.
But it's more than that, isn't it? The most important things lie too close to wherever your secret heart is buried, like landmarks to a treasure your enemies would love to steal away. And you may make revelations that cost you dearly only to have people look at you in a funny way, not understanding what you've said at all, or why you thought it was so important that you almost cried while you were saying it.
That's the worst, I think. When the secret stays locked within not for want of a teller, but for want of an understanding ear."

--Stephen King

jueves, 8 de septiembre de 2011

El Gran Apagón del Norte.


Qué cosas suceden! Hoy se fué la luz en todo el estado de Baja California y en el área de San Diego, el Valle Imperial, Yuma, San Luis Río Colorado y parece que hasta Sonoyta.

El hecho de que Mexicali se quede sin energía eléctrica es algo horrible. Encima de la disfunción de refrigeradores y luces, hay que puntualizar que no sirven las refrigeraciones y los ventiladores. Una marejada de calor sin nada para frenarlo. Además se fué el agua. Y cabe señalar que la máxima de hoy era de 46˚C. Indescriptible esa sudoración, sin aire acondicionado, sin posibilidad de bañarse siquiera, sin permiso de abrir el refrigerador por aquello de que se escapa el frío... es un pequeño infierno. Eso sin incluir el hecho de que los semáforos y luces mercuriales de las calles no sirven. Agreguen los rumores sensacionales que comienzan a salir que intentan explicar el motivo del apagón y la duración del mismo (explosiones, ataques terroristas, etc.), y se tiene la receta para un verdadero desastre.

Ah! Y mañana con un examen tan importante como el que tengo que presentar y las gasolineras sin funcionar por aquello de que las bombas son eléctricas. Tan solo exagero un poquito cuando digo que, por un momento por lo menos, se sintió apocalíptico.

Por mi parte, pasé mucho calor toda la tarde y aburrición importante, pero pude pasar un poco de tiempo de calidad con mis padres que quizá de otro modo no habría sido posible, haciendo lectura y platicando entre todos. Al final nos rendimos, decidimos tratar de dormir (yo en el piso puesto que éste es más fresco que las camas). No pasaron 15 minutos de silencio cuando todo comenzó a volver a la normalidad. Milagro patente!

Sin llegar a ser francamente mala, fue curiosa la experiencia, misma que espero jamás tener que volver a vivir. Apagón en todo el estado y sus condados circundantes. Ya mañana comenzará a salir la verdad con respecto al motivo del Gran Apagón del Nort

Mientras tanto, ya con energía y con agua, a dormir!